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Cinco movimientos para acelerar valor con IA: lo que estoy viendo en los directorios de LATAM

Abro con una confesión incómoda: la mayoría de los planes de IA que leo en el C-suite suenan a “innovación responsable”, pero se ejecutan como “pilotos perpetuos”. Y mientras la competencia convierte aprendizaje en EBITDA, muchos equipos siguen discutiendo definiciones. Yo no quiero más poder de slide; quiero poder de ejecución. Por eso, en mi trabajo con líderes en la región, resumo la disciplina ganadora en cinco movimientos muy concretos que están funcionando hoy para transformar cultura, procesos y P&L. No son modas; son palancas operativas que cualquier CEO, CFO o CHRO puede accionar de inmediato para mover a su organización del experimento al impacto.  

1) Alinear con propósito medible (y hacerlo visible cada semana)

Cuando la gente entiende por qué la IA es existencial para la estrategia, adopta más rápido y mejor. Lo veo una y otra vez: la claridad de propósito, expresada por el CEO con storytelling específico (no “IA porque todos lo hacen”, sino “IA para ganar share en onboarding digital, reducir churn en pymes y acortar el ciclo de ventas”), crea tracción y confianza. Ese relato debe traducirse en una meta de adopción cuantificable a nivel compañía—frecuencia de uso, número de casos nuevos por trimestre o experimentos por equipo—y entrar en el sistema de KPIs, no quedarse en townhalls inspiracionales.  

¿Ejemplo de ambición clara? En biotecnología, Stéphane Bancel fijó la expectativa de que su gente use ChatGPT decenas de veces al día para “hacer que el trabajo suceda con IA”, no al margen de la operación. Esa intensidad cultural—con métrica cotidiana—es la que dispara curva de aprendizaje y volumen de casos.  

Acción para LATAM en 30 días: define una North Star de adopción (p.ej., “20 interacciones de IA por empleado por día en los equipos de ventas y riesgo”), publícala en un dashboard abierto y revisa avances en el comité ejecutivo semanalmente. El objetivo no es la cifra perfecta, sino la cadencia que convierte IA en “forma normal de trabajar”.  

2) Activar habilidades en el flujo del trabajo (no cursos sueltos)

Mitad de los empleados declara no tener entrenamiento suficiente, y a la vez sitúa el training como factor #1 de éxito. Las compañías que rompen la inercia crean programas por rol, con progresión clara desde conciencia a uso práctico, embebidos en tareas reales y con tiempos protegidos para experimentar. Un caso: al llevar la capacitación al día a día, un equipo deportivo multiplicó su fluidez en IA de 14% a 85%—la diferencia fue dejar de tratar la formación como actividad paralela y convertirla en rutina operacional.  

La investigación reciente es contundente: los colaboradores están listos; el principal cuello de botella es el liderazgo que no habilita ni escala con suficiente velocidad. Si la dirección no baja barreras y no conecta formación con carrera, la adopción se estanca.  

Acción para LATAM en 30 días: lanza un AI Skills Sprint por función (Ventas, Riesgo, Operaciones) con tres elementos: (1) 120 minutos semanales de práctica guiada en datos/casos propios; (2) una red de “champions” que coachéan y documentan prompts y flujos; (3) un no-code hackday mensual para prototipar y seleccionar tres ideas a piloto. Vincula resultados a evaluaciones y promociones (p. ej., “+2 casos productivos por trimestre” como criterio en performance).  

3) Amplificar lo que funciona (para dejar de resolver lo mismo veinte veces)

El enemigo silencioso es la “silo-innovación”: múltiples equipos reinventando el mismo prompt y flujo. La respuesta ganadora es un hub central y vivo donde vive todo: guías, patrones de prompts, plantillas de flujos, calendario de hackatones, políticas y success stories replicables. Esto requiere un dueño visible, actualizaciones bisemanales y una comunidad activa en Slack/Teams que mantenga el pulso (no un wiki muerto). Además, conviene empujar un newslettermensual que destaque victorias pequeñas y grandes con pasos reproducibles—la repetición crea cultura.  

Acción para LATAM en 30 días: crea un AI Pattern Library en Notion/Confluence con fichas “antes/después” y ROI snapshots (p.ej., “Respuesta a RFP: –35% de tiempo, +12% tasa de shortlist”). Mide participación (autores, hilos, recursos compartidos) y establece una cuota: tres nuevos patrones por mes por unidad de negocio.  

4) Acelerar del piloto a producción (removiendo fricción política y técnica)

La velocidad muere en aprobaciones eternas y datos inaccesibles. Para que las ideas crucen el abismo, necesitas tres piezas: (a) acceso rápido a herramientas y datos limpios; (b) un intake simple y transparente para priorizar casos con criterios de valor; (c) un AI Council chico, patrocinado por la alta dirección, con autoridad para destrabar, armonizar compliance temprano y asignar recursos. Cuando eso ocurre, aparecen laboratorios internos que reciben cientos de ideas, prototipan, y escalan sólo las que impactan negocio.  

Para sostener la curva, las organizaciones que ganan reinvierten—tiempo, presupuesto, headcount—en aquellos equipos que demuestran eficiencias y ahorros con IA. La señal cultural es clara: impacto comprobado = más autonomía y combustible.  

Acción para LATAM en 30 días: publica un formulario de intake de 1 página, un rubric de scoring (valor, factibilidad, riesgo, tiempo-a-impacto) y un SLA: feedback en 10 días, greenlight en 30. Instala un Council quincenal (CIO/COO/Legal/Riesgos/Negocio) con mandato de desbloquear y una regla de oro: “mejor guardrails claros que revisiones caso por caso”. Mide time-to-production y ataca cuellos de botella mensualmente.  

5) Gobernar con ligereza (proteger sin frenar)

Gobernar bien no es decir “no”; es definir qué es seguro probar y en qué casos escalar. Un playbook simple—con ejemplos concretos por riesgo, datos y uso—evita revisiones manuales infinitas y acelera la toma de decisiones. Complementa con auditorías trimestrales livianas para ajustar a regulaciones y operaciones reales. Y, sobre todo, convierte el playbook en un asistente consultable (un GPT interno entrenado en tus políticas) para que el equipo resuelva dudas en lenguaje natural sin llenar la bandeja de compliance.  

Acción para LATAM en 30 días: redacta la tabla de “safe-to-try” por tipo de dato (público, interno, sensible) y casos (cliente, proveedor, empleado). Define rutas de escalamiento y evidencias mínimas. Programa reviews trimestrales con Legal y Riesgo y mide si la gobernanza acelera o ralentiza (correlaciona lead time con etapas de control).  


Dónde está el valor (y por qué debes mover el core, no sólo el back office)

Los líderes que capturan valor concentran IA en funciones core (operaciones, ventas, I+D) y no se quedan sólo en soporte. Datos recientes muestran que el 62% del valor reportado proviene del corazón del negocio: operaciones 23%, ventas/marketing 20%, I+D 13%; servicio al cliente, TI y compras explican el resto. Si tu portafolio de casos vive mayormente en back office, estás dejando dinero sobre la mesa.  

Además, el contexto macro de IA se acelera, no se enfría: benchmarks y capacidades suben de nivel año tras año, y los costos de inferencia han caído de forma drástica, abriendo margen para escalar sin romper el OPEX. Los datos 2025 lo confirman: más desempeño en tareas complejas y tendencias de costo/infra que habilitan despliegues más amplios. Tu dilema no es “¿si IA?”, sino “¿a qué velocidad reconfiguro mi modelo operativo para capturar ventajas antes que mis pares?”.  

Cómo lo aterrizo en LATAM (mi playbook mínimo viable)

  1. Gobernanza pragmática y nube localCon regulaciones y sensibilidades de datos en banca, seguros y salud, recomiendo zonificar datos: mantener sensibles en entornos seguros (on-prem o nube local/regional) y exponerlos vía patrones de retrieval con controles. El playbook “safe-to-try” evita parálisis y reduce dependencia de aprobaciones ad-hoc.  
  2. Casos con retorno en 90 díasEn retail financiero y telco regional, tres quick wins recurrentes: (a) asistidos de ventas con RAG sobre catálogos y pricing—mejoran conversión y attach; (b) gestores de cobranza con recomendaciones de contacto y guiones personalizados—mejor recovery a menor costo; (c) automatización de inteligencia competitiva (resúmenes de licitaciones, cambios de tasas, movimientos de fintechs) integrada en CRM. Documenta baseline y mide throughputwin rate y tiempos ciclo.
  3. Finanzas como motorContabilidad, compras y FP&A son terreno fértil para ahorro resiliente (+ previsibilidad). Orquestar closed-loopcon ERP (conciliaciones, variaciones, notas explicativas) libera capacidad para análisis de margen. Reinvierte el ahorro en casos comerciales (no te quedes sólo en eficiencia).  
  4. People + Tech bajo un mismo paraguasCuando RR.HH. y Tecnología se integran para rediseñar roles y upskilling con IA, la adopción se acelera. Algunos pioneros ya fusionan estas funciones para distinguir tareas humanas vs automatizables y escalar agentes internos especializados (GPTs por proceso). Es un camino exigente, pero la señal organizacional es potentísima.  
  5. Comunidad y narrativa públicaIncentiva que líderes y equipos compartan victorias (internas y externas). La reputación de doers atrae talento y deal flow de partners. Un newsletter mensual con playbooks replicables es barato y transforma cultura.  

Evita estas trampas clásicas (las veo toda la semana)

  • “IA como proyecto”: si depende de un PMO aislado, estás perdido. Haz que cada VP de línea tenga metas de IA en su scorecard y rinda cuentas en business reviews.  
  • Demasiado shadow IT sin política clara: abre el acceso con controles y catálogos aprobados; mejor canalizar que prohibir.  
  • Gobernanza de freno de mano: protocolos pesados que alargan lead times matan el ROI; mantén auditorías trimestrales livianas y foco en “ayudar a avanzar”.  
  • Portafolio sesgado a back office: recuerda dónde está el 62% del valor: core. Rebalancea trimestralmente.  

Cierra la brecha liderazgo-organización

Los empleados están más listos que muchas direcciones; Superagency lo demuestra: el freno no es la gente, es el liderazgo que no está orquestando a la velocidad necesaria. Mi invitación es brutalmente simple: establece propósito, metas, acceso, priorización y gobierno ligero, y luego crea un sistema de refuerzo que premie a quienes convierten IA en resultados. La ecuación cultural es clarísima: la repetición de pequeños éxitos se convierte en transformación.  

Cierro con una provocación: en los próximos 12 meses, los directorios de LATAM que ejecuten estos cinco movimientos van a reescribir sus curvas de productividad y crecimiento. Si quieres llevar este playbook a tu realidad—comité por comité, proceso por proceso—cuenta conmigo como aliado para diseñar la hoja de ruta, activar a tus equipos y escalar casos que muevan el P&L.

La ventana de ventaja está abierta, pero no para siempre. Empecemos ahora.  

Diego San Esteban

instagram @dsaneste_ok


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