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Bancos vs. PSAV: Brechas regulatorias, amenazas competitivas y urgencia de una articulación inteligente en Argentina

I. Una tensión que ya no se puede disimular: por qué el futuro financiero de Argentina se juega en la convergencia (o no) entre bancos y PSAV

El sistema financiero argentino enfrenta un momento crítico de transformación. La creación de la figura del Proveedor de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) por la Comisión Nacional de Valores (CNV) en 2024, mediante la Resolución General 944/2024, busca institucionalizar un mercado de criptoactivos que ha crecido exponencialmente, con Argentina entre los 15 países con mayor adopción per cápita de criptomonedas según Chainalysis (2024). Este auge, impulsado históricamente por una inflación elevada —aunque mejorada significativamente a un 55% interanual a julio de 2025 (INDEC), frente al 289% de 2023— y la adopción de stablecoins como USDT para proteger ahorros, refleja una demanda sostenida de soluciones financieras alternativas. Sin embargo, esta iniciativa pone de manifiesto una tensión estructural: los bancos, pilares históricos del sistema, no están integrados en este nuevo ecosistema.

Esta desconexión entre actores tradicionales y nuevos jugadores digitales no es solo un desafío operativo, sino una grieta en la arquitectura financiera del país. Si no se aborda con una articulación inteligente, podría comprometer la estabilidad, la equidad y la confianza en el sistema financiero, incluso en un contexto de mejora económica.

II. La paradoja de lo regulado: cuando regular actores nuevos implica desregular el equilibrio sistémico existente

La regulación debería garantizar un terreno de juego equitativo, promoviendo competencia justa y minimizando riesgos. Sin embargo, la creación de la figura del PSAV, sin una armonización con el marco normativo de los bancos, genera asimetrías significativas. Los bancos operan bajo estrictas normas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), como la Comunicación “A” 7501 (2022), que prohíbe ofrecer servicios directos con criptoactivos, además de cumplir con estándares de Basilea III, encajes, auditorías permanentes y reglas contra el lavado de dinero (AML/CTF). En contraste, los PSAV, regulados por la CNV, enfrentan requisitos más flexibles, como el registro en el Registro de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales y reportes básicos a la Unidad de Información Financiera (UIF).

Esta disparidad, como ilustra el gráfico a continuación, crea una paradoja: el Estado exige más a los actores regulados históricamente y menos a los nuevos, incentivando la elusión de estructuras bancarias. Por ejemplo, las pymes que buscan financiamiento ágil encuentran en los PSAV soluciones más rápidas, pero sin las garantías de un sistema bancario supervisado. Esta dinámica no solo afecta la equidad competitiva, sino que pone en riesgo la estabilidad sistémica al permitir la proliferación de actores con menor capacidad de respuesta ante crisis.

Gráfico: Asimetrías regulatorias entre bancos y PSAV

III. Seguridad aparente, riesgo latente: cómo la exclusión de los bancos del ecosistema cripto erosiona la confianza sistémica

La confianza técnica es el pilar de cualquier sistema financiero: los usuarios necesitan saber que sus fondos están protegidos, supervisados y respaldados ante eventuales crisis. Sin embargo, un usuario que ve a un PSAV “registrado ante la CNV” podría asumir, erróneamente, que ofrece la misma seguridad que un banco. La realidad es distinta: los PSAV no cuentan con encajes, seguros de depósitos, ni auditorías en tiempo real como las exigidas por el BCRA. En caso de colapso —como ocurrió con FTX en 2022 a nivel global, o con incidentes de iliquidez en plataformas locales como Buenbit en 2023—, los usuarios quedan expuestos, especialmente los minoristas que buscan refugio en criptoactivos frente a la inflation, que, aunque reducida a un 55% interanual en 2025, sigue siendo un factor de inestabilidad.

Esta exposición no solo afecta a los usuarios individuales, sino que tiene un impacto sistémico. Cuando un PSAV falla, el desprestigio se extiende al sistema financiero en su conjunto, ya que los ciudadanos no siempre distinguen entre un banco y un proveedor alternativo. La confianza, una vez erosionada, es difícil de recuperar, incluso en un contexto de mejora económica.

IV. Tres modelos de conflicto en marcha: arbitraje normativo, segmentación del usuario y desincentivo a la innovación bancaria

1.  Arbitraje regulatorio
Empresas que podrían operar bajo licencias bancarias optan por estructuras PSAV para reducir costos regulatorios y agilizar su acceso al mercado. Por ejemplo, plataformas como Ripio o Lemon evitan los procesos de onboarding tradicionales, captando clientes con rapidez, pero sin asumir las responsabilidades de capital mínimo o trazabilidad exigidas a los bancos. Este arbitraje premia a quienes enfrentan menos controles, creando incentivos perversos.

2.  Segmentación del usuario
El usuario cripto disfruta de cuentas operativas 24/7, transacciones instantáneas y acceso global, mientras que el cliente bancario enfrenta interfaces desactualizadas y restricciones operativas. Según Ripio (2024), el 70% de sus usuarios en Argentina son menores de 35 años, reflejando una preferencia clara de los jóvenes por soluciones ágiles. Esta segmentación, como muestra el gráfico a continuación, está creando una brecha cultural y tecnológica que amenaza con una fuga irreversible de usuarios hacia los PSAV, dejando a los bancos con una base de clientes menos dinámica.

Gráfico: Distribución de usuarios por edad en bancos y PSAV

1.  Desincentivo a la innovación bancaria
Bancos como BBVA, con su billetera digital Modo, o Banco Galicia, con experimentos en blockchain, muestran voluntad de innovar. Sin embargo, las restricciones del BCRA, como la prohibición de operar directamente con criptoactivos, limitan su capacidad de escalar. Las alianzas con PSAV son riesgosas por posibles sanciones, y el desarrollo de productos propios enfrenta barreras normativas, convirtiendo a los bancos en espectadores de un cambio que podrían liderar.

V. La falsa dicotomía entre innovación y gobernanza: por qué la arquitectura regulatoria actual impide la integración virtuosa de ambos mundos

La narrativa que opone innovación a gobernanza es una simplificación peligrosa. Países líderes en fintech, como la Unión Europea con MiCAR o México con su Ley Fintech de 2018, demuestran que es posible diseñar marcos regulatorios flexibles pero robustos, con estándares AML/CTF adaptados y protocolos de interoperabilidad técnica. En Argentina, en cambio, los bancos enfrentan estándares del siglo XX, mientras los PSAV operan con una flexibilidad excesiva. Un marco de gobernanza inteligente podría integrar ambos mundos, permitiendo a los bancos custodiar criptoactivos, interoperar con PSAV y participar en pruebas supervisadas, transformando a Argentina en un referente regional.

VI. Lecciones del mundo real: jurisdicciones que evitaron la fractura y diseñaron ecosistemas convergentes

El mundo ofrece modelos exitosos de integración:

•  Estados Unidos: La OCC autoriza a bancos nacionales a custodiar criptoactivos. JPMorgan ofrece servicios cripto institucionales, mientras Coinbase colabora con bancos bajo estrictos estándares AML/KYC.

•  Unión Europea: MiCAR (2023) establece requisitos equivalentes para emisores y operadores de criptoactivos, integrándolos al mercado financiero tradicional.

•  Brasil: El Banco Central impulsa la innovación con Pix, un sistema de pagos instantáneos que fomenta la interoperabilidad. Bancos como Itaú y BTG Pactual ofrecen servicios cripto bajo licencias supervisadas.

•  Filipinas: UnionBank lanzó un stablecoin y ATMs cripto bajo supervisión del banco central, mostrando que economías emergentes pueden liderar la integración.

Estos ejemplos son adaptables a Argentina, especialmente considerando su contexto de alta adopción de criptoactivos y la necesidad de soluciones inclusivas.

VII. América Latina en el filo: entre el impulso informal y la oportunidad de un rediseño coordinado de la infraestructura financiera

En América Latina, el 40% de la población permanece no bancarizada (Banco Mundial, 2023), pero el acceso a smartphones y wallets digitales, como las ofrecidas por PSAV locales como Lemon o Belo, está transformando el panorama. Las criptomonedas han llenado vacíos históricos: pagos transfronterizos rápidos, remesas con costos bajos (USD 145 mil millones en la región en 2024, según el BID), y ahorro en activos estables. El gráfico a continuación ilustra el crecimiento de las transacciones cripto en la región, destacando su relevancia para la inclusión financiera.

Gráfico: Crecimiento de transacciones cripto en América Latina

Integrar a los bancos en este ecosistema no implica retroceder, sino escalar soluciones con mayor trazabilidad y garantías. Un rediseño regulatorio coordinado, inspirado en casos como México o Brasil, podría posicionar a Argentina como líder en inclusión financiera digital en la región.

VIII. El caso argentino: urgencias estructurales, disonancias normativas y una oportunidad de rediseño regulatorio que no se puede desperdiciar

La arquitectura normativa argentina está desalineada. La CNV avanza con los PSAV, mientras el BCRA prohíbe a los bancos operar con criptoactivos (Comunicación “A” 7501), y la UIF se limita a observar sin liderar. Esta fragmentación genera riesgos macroeconómicos: la adopción masiva de stablecoins podría complicar la política monetaria, especialmente en un contexto donde la inflación, aunque reducida a un 55% interanual en 2025, sigue presionando al sistema financiero. Además, la falta de interoperabilidad fomenta estructuras paralelas que dificultan la trazabilidad de capitales, aumentando el riesgo de fuga de divisas.

Tres urgencias destacan:

•  Redefinir el rol de los bancos en el ecosistema digital, permitiéndoles custodiar criptoactivos o interoperar con PSAV.

•  Evitar la consolidación de sistemas financieros no conectados.

•  Diseñar gobernanza conjunta para anticipar riesgos como la volatilidad de activos digitales.

La oportunidad de liderar un modelo de convergencia está al alcance, pero requiere acción inmediata para consolidar los avances económicos recientes.

IX. Propuesta de plan de acción regulatoria para Argentina: del desacople sistémico a un modelo de convergencia auditable y escalable

1.  Régimen Integrado de Actores Digitales Supervisados (RIADS): Un marco normativo conjunto CNV–BCRA–UIF que establezca estándares comunes para bancos, PSAV, fintechs y custodios, incluyendo requisitos de capital, trazabilidad y reportes AML/CTF.

2.  Figura del “Banco Articulador Digital”: Habilitar a los bancos para ofrecer servicios digitales en colaboración con PSAV, validando identidades y monitoreando operaciones en tiempo real sin asumir riesgos directos.

3.  Sandbox regulatorio conjunto: Espacio de pruebas supervisadas de 12 a 18 meses para productos híbridos, como tokenización de cheques o remesas con stablecoins, con participación de bancos, PSAV y organismos multilaterales.

4.  Umbrales mínimos de interoperabilidad: Protocolos técnicos y legales para garantizar que todas las operaciones digitales sean auditables y vinculadas a la identidad real del usuario.

5.  Mesa permanente de convergencia financiera digital: Grupo multisectorial con reguladores, bancos, fintechs, académicos y usuarios para anticipar escenarios y ajustar normativas.

6.  Educación financiera digital: Programas para concientizar a los usuarios sobre los riesgos de los criptoactivos, fomentando una adopción informada.

X. Mi reflexión estratégica: cuando el futuro no se discute, se impone. Y no siempre por los actores correctos

El futuro financiero de Argentina no espera. La adopción de criptoactivos, impulsada por la necesidad de inclusión y los desafíos económicos —aunque mitigados por una inflación interanual del 55% en 2025—, está redefiniendo el sistema financiero. Si los bancos no participan, otros actores llenarán ese vacío, pero sin las garantías de estabilidad, trazabilidad y confianza que el sistema tradicional puede ofrecer.

Este no es un llamado a desregular, sino a rediseñar. La convergencia entre bancos y PSAV puede generar un sistema más inclusivo, competitivo y resiliente. Los actores privados —bancos, PSAV y fintechs— deben presionar por un marco regulatorio coordinado, mientras el Estado lidera con una visión estratégica que consolide los avances económicos recientes. Como ilustra el gráfico a continuación, la creciente adopción de criptoactivos frente a la bancarización tradicional resalta la urgencia de integrar ambos mundos para maximizar la inclusión financiera sin comprometer la estabilidad.

Gráfico: Adopción de criptoactivos vs. bancarización en Argentina

Este análisis busca incomodar para construir. El diálogo entre reguladores, bancos y PSAV es urgente. Si este tema te atraviesa, sumate a la conversación. El futuro financiero de Argentina, fortalecido por los avances económicos recientes, depende de las decisiones que tomemos hoy.

Soy Diego San Esteban, impulsando esta conversación entre los players.

3 preguntas para conversar en serio

  1. ¿Puede un sistema financiero ser sostenible cuando el actor más regulado es también el más limitado para innovar?
  2. ¿Qué mecanismos reales tiene hoy el Estado argentino para evitar que los PSAV se conviertan en bancos sin reglas bancarias?
  3. ¿Estamos diseñando el futuro de las finanzas en Argentina… o simplemente dejando que otros lo definan por omisión?


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