Por Diego San Esteban
Presidente de Latam Open Finance (web) · Columnista · Autor de “El Futuro de la Banca”
No se trata solo de datos. Se trata de poder.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acaba de dar un paso que puede parecer técnico, pero es profundamente político: habilitó las primeras APIs públicas de acceso a datos financieros, marcando el inicio oficial del modelo Open Finance en el país.
A simple vista, parece una decisión más en la ruta de la digitalización. Pero si uno mira bien, no es menor lo que está en juego.
Open Finance no es una evolución del sistema bancario. Es una redefinición de sus cimientos.
¿Qué se anunció?
Desde el catálogo de APIs del BCRA, ya es posible acceder de forma programática a información como:
- Cotizaciones de monedas y títulos.
- Principales variables económicas.
- Datos de la Central de Deudores del Sistema Financiero.
Todo esto a través de interfaces públicas, gratuitas, documentadas (aunque aún limitadas). Y bajo el marco de una visión que prioriza el consentimiento del usuario como eje de apertura de datos financieros.
¿Qué falta?
Bastante. Pero es normal. Esto no es un producto terminado, es una obra en construcción.
Todavía no tenemos:
- Un sandbox regulatorio para testear nuevos modelos con seguridad jurídica.
- Una ley de interoperabilidad que obligue a compartir datos más allá de lo voluntario.
- Una documentación técnica exhaustiva que facilite la adopción masiva.
- Un acuerdo entre actores sobre estándares, gobernanza y uso ético de la información.
Pero lo más importante que falta… es conciencia. Porque sin una comprensión profunda del cambio de juego que esto implica, vamos a terminar usando APIs para seguir vendiendo los mismos productos de siempre.
¿Qué implica realmente Open Finance?
Open Finance no es un “nuevo canal”. No es un proyecto del área de IT. No es una moda que viene de Europa.
Es una nueva arquitectura del sistema financiero, donde el cliente deja de ser un activo cautivo y se convierte en el dueño soberano de sus datos. Es el fin del modelo silo. Es la apertura del juego.
Y, por lo tanto, no se trata solo de tecnología. Se trata de:
- Repensar la confianza. ¿Cómo se construye en un ecosistema distribuido?
- Redistribuir el poder. ¿Quién puede acceder a qué datos, bajo qué reglas?
- Redefinir el negocio. ¿Qué es un banco cuando la relación ya no depende de la tenencia de información, sino de la capacidad de generar valor?
¿Qué deberíamos estar haciendo hoy?
- Si sos banco: entender que esto no se resuelve con un área de innovación. Se resuelve con un cambio de lógica comercial y cultural.
- Si sos fintech: prepararte para competir en un terreno donde no alcanza con UX y tasas bajas. El diferencial será el diseño ético, contextual y personalizado.
- Si sos regulador: acelerar el marco normativo sin perder la prudencia. Sin reglas claras, la apertura puede volverse fragmentación.
- Si sos usuario: empezar a exigir el control de tus datos como hoy exigís tus derechos bancarios.
Esto recién empieza
Open Finance no es una API. Es una agenda.
Y la Argentina acaba de escribir su primer párrafo. Falta camino, pero hay algo que ya no se puede negar: la puerta está abierta.
¿Querés conversar sobre cómo impacta esto en tu organización?
Conectemos. Porque el futuro no se espera: se diseña.
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